Te vuelves selva impenetrable riqueza de diosa. Mujer de mil nombres sofocas concupiscencias hablando en las calles. Campo mitológico, luces, polvos, fluidos… se agitan obscenos en la espaciosa ausencia del tiempo libre de deseos. Complaciente instante… Inicio en tu cuerpo abandonado. Te demoras vistiéndote, mi cuerpo se viste de tiempo; encerrado se abre paso en lechos que laten. Mis ojos sonríen al mirarte te siguen entre flancos y dunas; te repliegas desnuda. Buscamos la comunión, imágenes en la oscuridad en reflujo de intimidad. La corporeidad en el sexo, floración de pieles descuartizando el día. Perdemos el sueño, el tiempo, el espacio. Sexo en brazos de agua. Consumado el sacrificio la noche despliega su manto nuevamente.